El síndrome postvacacional

Ya estamos en plenas vacaciones e incluso alguno de nosotros está a punto de volver de ellas, antes de enfrentarnos a la temida “depresión postvacacional” conviene tener en cuenta algunos consejos:

Todo cambio en la vida cotidiana de una persona supone un periodo de tiempo para adaptarse. Cuando tenemos una enfermedad y nos dan la baja, cuando nos ascienden en el trabajo, cuando nos quedamos sin trabajo, cuando decidimos vivir con la pareja, cuando nos divorciamos, cuando perdemos a un ser querido o cuando nace un hijo, cuando estamos de ocio como es un periodo de vacaciones y tenemos que volver a las responsabilidades laborales, entre otros muchos cambios, necesitamos un tiempo para adaptarnos a la nueva situación. Esta adaptación va a depender de los recursos, habilidades personales de cada uno. Hay personas más proactivas que otras, hay personas con menor resistencia al cambio que otras, pero en todos los casos va a depender de cómo se percibe el cambio de hábitos, de actividades, de responsabilidades. Pues bien, lo que le pasa a la persona durante ese periodo de adaptación no son trastornos psicológicos sino percepciones, sensaciones, emociones y comportamientos absolutamente naturales y normales.

Después de unas merecidas vacaciones es normal que para volver a la rutina del día a día, se provoquen cambios en los hábitos más importantes. Cambiamos el horario de sueño por lo que es lógico que durante los primeros días sintamos más sueño durante el día al tener que levantarnos pronto para ir a trabajar, posiblemente nos sintamos un poco más cansados. Para prevenir esta situación, durante los últimos días de vacaciones sería interesante acostarnos y levantarnos un poco antes. También es probable que cambiemos nuestro hábito de alimentación. Ahora tendremos que organizar las comidas de otra manera, tanto si comemos en casa como si comemos en el trabajo. Es una buena oportunidad para volver a intentar una alimentación saludable, que a veces se pierde durante las vacaciones. El hábito del ejercicio físico también puede sufrir cambios. Aunque cada vez más se aprovecha el periodo de descanso para realizar actividad física, otras muchas personas deciden tumbarse en la playa y tener unos días de inactividad, en cualquier caso, para volver a la rutina diaria es importante darse unos días para retomar el ritmo de actividad que necesita para desarrollar sus tareas. Hay personas que retomar las responsabilidades laborales les cuesta mucho, en cambio para otras les resulta fácil e incluso gratificante volver al trabajo. Es normal que si se pasa bruscamente del ocio al trabajo, necesitemos unas horas para volver a tener la atención y concentración necesarias para tener un rendimiento óptimo.

En todas estas situaciones descritas y en general, en todo proceso de cambio de hábitos lo importante es tener una actitud proactiva, no siempre podemos hacer lo que nos apetece y tenemos que hacer lo que tenemos que hacer, cumplir con nuestras responsabilidades y tareas y ya está. La motivación y la ilusión tenemos que inventarlas todos los días, en el trabajo y fuera del trabajo. Es entendible que las condiciones laborales de muchas personas son complicadas y el retomar la actividad laboral les resulte difícil. Pero tienen que valorar que están trabajando, intentar desarrollar sus competencias, seguir aprendiendo y aunque no es fácil cambiar de trabajo, sería importante que miren hacia afuera y buscar otro trabajo de manera activa si consideran que no quieren continuar en la empresa.

No se debe “psicologizar” la vida de las personas, los acontecimientos vitales tienen sus propias soluciones más o menos complejas pero las tienen y no son trastornos psicológicos, repito, simplemente son situaciones vitales que se nos presentan a lo largo de la vida y a las que damos respuesta, cada uno utilizando sus habilidades, apoyos y recursos. Solo cuando la persona percibe que las circunstancias que le rodean le sobrepasan, que no tiene control sobre cómo abordarlas, que durante un tiempo ha intentado adaptarse a la nueva situación y no lo consigue, no tiene control de lo que piensa, ni de sus emociones y comportamientos, en estos casos lo aconsejable es que consulte a un Psicólogo.

En el caso de los niños es aconsejable que días antes de incorporarse a las clases, se inicie la rutina de horarios de sueño y de actividades que van a tener que hacer durante el curso escolar. Los padres tienen que utilizar un mensaje que al niño le resulte agradable  y útil  del tipo, “vas a volver a ver a tus compañeros y amigos”, “vas a seguir aprendiendo cosas nuevas”, “estarás en la clase de más mayores”, y ser modelos de entusiasmo, dinamismo y proactividad, de generar ilusiones y motivación en ellos. Los niños no deben escuchar, “se acabó lo bueno”, “otra vez a la aburrida rutina”…., tienen que asociar que hacer tareas es una oportunidad de aprender, de descubrir, de interaccionar, de conseguir metas y de divertirse.

La vuelta a la “ilusionante rutina” es una cuestión de actitud y no un trastorno psicológico. Disfruta de lo que acontece en todo momento y enfrenta las dificultades con tus recursos. A veces no podemos elegir los acontecimientos y circunstancias que nos toca vivir pero si podemos decidir cómo queremos estar ante estas circunstancias. ¡Bienvenidos a la ilusionante rutina!